Ké Huelga Radio

#1DMX 2013: Voces claras contra un estado policiaco

Domingo 8 de diciembre de 2013

por Carolina S. Romero

Hace un año la llegada a la Presidencia de quien no le tembló la mano en Atenco desató una revuelta en el Distrito Federal, mientras futuros presidenciables policías presentaron sus credenciales de represión al poder imperial. Este año algunos herederos de esa revuelta marcharon contra la represión desde el Ángel de la Independencia al Zócalo a pesar de las amenazas de Miguel Mancera de proteger el acto de López Obrador con el “blindaje” de 4,000 policías militares.

Después del brutal desalojo de los maestros del Zócalo el 13 de septiembre, la represión contra la marcha conmemorativa del 2 de octubre y todo un año de violencia policial, detenciones arbitrarias, tortura, y criminalización de la protesta social, el jefe del gobierno del Distrito Federal Miguel Ángel Mancera, tomó la decisión de mantener a los granaderos en las calles laterales durante la marcha mientras policías de investigación vestidos de civil rodearon los contingentes de maestros, sindicalistas, estudiantes y jóvenes.

Al llegar al Zócalo, los voceros de un contingente de estudiantes y jóvenes encapuchados, asediados por una prensa hostil, quisieron hablar en apoyo a los presos políticos pero fueron rechazados por los organizadores e insultados por gente de Morena y, desgraciadamente, por algunos maestros. Se reporta que saliendo del Zócalo, llevaron su protesta a Televisa, donde más tarde fueron agredidos y perseguidos por granaderos, quienes detuvieron a varios manifestantes alrededor de la Ciudadela y también a la joven periodista Alejandra Rodríguez, quien cubría la protesta.

Otros contingentes llegaron al Zócalo para quedar un rato, gritaron su rechazo a “López Obrador, traidor, que apoya al represor”, hicieron caso omiso a las provocaciones de sus seguidores y luego salieron. Los siguientes ex presos y presas del colectivo #1DMX reflexionaron sobre lo que vivieron hace un año y explicaron sus motivos para volver a marchar:

REGINA

Me llamo Regina López y soy del colectivo #1DMX, que es un colectivo hecho por ex presos del primero de diciembre y familiares también. El día de hoy salimos a la calle una vez más como el año pasado para conmemorar la represión de que fuimos víctimas más de cien personas. Yo estuve nueve días presa. Me llevaron al reclusorio Santa Martha Acatitla y fui liberada el 9 de diciembre del 2012. Estamos exigiendo justicia.

Y también estamos denunciando la falta de interés de las autoridades y en especial de Andrés Manuel hacia los presos políticos que hay de las manifestaciones que han seguido después del primero de diciembre del año pasado. Tenemos siete presos políticos en el Reclusorio Norte, Mario González en el Reclusorio Oriente que el día de hoy lleva 53 días en huelga de hambre, y Luna Flores, que está en Santa Martha, todos ellos también víctimas de la represión. Y estamos aquí alzando nuestra voz para que sea la voz de ellos y estamos exigiendo justicia para ellos.

El año pasado yo iba caminando en las calles del Centro Histórico y empezamos a ver que la policía estaba ya cercando todo. Yo iba con una amiga. Estábamos buscando algún contingente para integrarnos porque yo no fui a San Lázaro pero sí queríamos ir al mitin que se iba a hacer después. Y empezamos a ver que cerraban las calles hasta que quedaron muy cerca de nosotras los granaderos. Solo íbamos caminando por las calles. Yo traía mi cámara para documentar la manifestación y quedé encapsulada en la calle de Filomena Mata, esquina con Cinco de Mayo.

Con 25 personas quedamos ahí y todo fue por estar caminando en calles peatonales. Nos encapsularon. Nos retuvieron ahí como una hora aproximadamente. Después llegó un camión de granaderos y nos llevaron al bunker. Nosotros no teníamos consciencia de que es lo que estaba pasando porque estábamos demasiado pacíficos, y así deliberadamente nos agarraron al azar y nos llevaron.

En el bunker soportamos malos tratos. No nos dijeron el delito y estábamos ahí hasta un poco antes de que nos trasladaran al Reclusorio. Eso fue a la hora de declarar a aproximadamente a las 40 horas aunque tuvimos un amparo para que no nos trasladaran antes de las 48 horas. No lo respetaron. El ingreso a Santa Marta fue muy duro. Terminamos ahí en Santa Martha y después de la liberación de diez mujeres se quedó una, que es Neri, 27 días más en prisión junto con otros trece compañeros. A los compañeros el ingreso al Reclusorio Norte fue bajo condiciones inhumanas. Ellos fueron torturados. Fueron días muy difíciles y la verdad, no han terminado del todo porque la represión sigue. Los presos siguen. Y algunos de nosotros estamos involucrados con los familiares para poder aportar a la liberación de los compañeros que cayeron presos el 2 de octubre.

Yo no sufrí tortura tal cual. A mí lo que sí me tocó fue la violencia psicológica. Nos decían que mínimo nos íbamos a quedar seis años, lo que duraba el mandato de Peña Nieto. Nos decían que ya nos habían jodido, que ya estábamos en la cárcel y que de ahí no podíamos hacer nada. Algunos de los compañeros cuando fueron detenidos sufrieron choques eléctricos. Fueron golpeados. Fueron agredidos física y verbalmente. En el Reclusorio Norte a los chicos los trataron muy mal. A la entrada del Reclusorio, los desnudaron enfrente de todos los reclusos. Los hicieron hacer sentadillas y los golpearon.

Hago un llamado a la sociedad a solidarizarse con los presos políticos de la ciudad y de todo el país porque hay muchos presos políticos. Una de las cosas que vivimos el primero de diciembre fue la organización y la movilización de la sociedad civil para liberarnos a nosotros y sí se logró una respuesta muy grande, muy organizada, y sí eso fue lo que nos sacó. Entonces sí se puede lograr cosas si como pueblo nos organizamos y nos unimos y exigimos que se deje de estar reprimiendo, que se deje de estar afectando al pueblo con las reformas, que se dejen de estarnos jodiendo de la manera en que nos están jodiendo. Y pues que se unan a la lucha.

DANNY

Hola, mi nombre es Daniel Congo y soy parte de la comunidad Rastafari aquí en México. Salimos a marchar porque el día de hoy cumplimos un año de haber sido detenidos por el Estado y encarcelados.

El pasado 1 de diciembre, nosotros salimos a las calles a manifestarnos, a hablar en contra de la imposición y a hablar en contra de lo que significaba que Enrique Peña Nieto llegara a la Presidencia, que habría más políticas neoliberales surgidas desde el Banco Mundial, desde el FMI. Y entonces nosotros salimos por esa razón a decir que somos inconformes y a decir que no estamos a gusto con este proyecto que están imponiendo. Por eso salimos y fuimos detenidos en las calles de una colonia, y se nos llevó. Éramos parte de un grupo de más de cien personas detenidas por ataques a la paz pública.

Al ser detenido, el trato es inhumano. Las cárceles son hechos para ser centros de exterminio. Entonces, desde un principio tratan de deshumanizarnos a nosotros ¿no? Desde estar en el MP, empieza la cosificación, empieza la violencia física, psicológica. Nos decían constantemente que nosotros íbamos a pagar todo lo que se había hecho el primero de diciembre. Querían saber quienes eran nuestros líderes. Preguntaban sobre cosas personales, nuestra dirección, intentando meternos miedo.

Nos mantuvieron aislados en el MP porque no queríamos dar ninguna declaración sin nuestro abogado. Estuvimos siempre recibiendo mentira, mentira, tras mentira ¿no? Que iban a venir nuestros abogados, que ya viene Derechos Humanos, sí, ahorita vamos al médico. Y de hecho nos metieron en un camión para ir al Reclusorio Norte. Cuando llegamos, nos desnudaron a las 6:30 de la mañana en una zona totalmente fría para revisarnos. A algunos compañeros también los violentaron. Los obligaron a hacer sentadillas desnudos. Los golpearon. No es nada más la violencia de la policía. Al interior del Reclusorio se genera una estructura piramidal de poder ¿no? donde los más violentos están generando violencia a los más débiles. A nosotros dijeron: Eran ustedes que hicieron todo eso ¿no? Lo van a pagar.

Ahora yo no veo que la situación haya cambiado para mejorar. La entrada del nuevo gobierno en el Distrito Federal, lo único que nos permitió ver es cómo se alinean los partidos políticos, como partidos que dicen ser de la izquierda o derecha, que están alineados en una élite política que no tiene contenido ideológico. Entonces, pues, yo veo que actualmente vivimos en un estado fascista de represión, de persecución, de vigilar, de castigar, de policías, de militares. Es una violencia que no siempre es física, sino visual, y poco a poco ha menguado la movilización ¿no?

A la par, puedo reconocer a otro sector de la población que está en un proceso de ciudadanización importante a partir de la violencia que el Estado nos genera. Empezamos a cobrar consciencia de que tenemos derechos y que la única manera de tenerlos es accionarlos, no nada más pedirlos. El mismo contexto político y económico está orillando a este sector a ello mismo.

Quisiera extender nuestro apoyo a las personas en todo el mundo que están luchando, porque esto no solamente se reduce a acá en la Ciudad de México, sino que es una lucha por la humanidad. Nos damos cuenta que el capital está luchando contra la humanidad y entonces alrededor del mundo hay hombres y mujeres que se levantan y alrededor del mundo el Estado los encarcela. Entonces solamente eso. Que nos mantengamos firmes. Que la victoria va a llegar.

OBED

Mi nombre es Obed Baobab y hace un año exactamente nosotros salimos a las calles a manifestarnos, bueno, algunos de nosotros, en repudio a la falsa imposición de Enrique Peña Nieto en la toma de protesta como presidente y ese día, nosotros nos manifestábamos de manera pacífica. Mi novia Ana Lilia y nuestra amiga Rita y yo fuimos detenidos, y en ese proceso en el cual nos detuvieron, no se han castigado a los culpables. Aún siguen impunes. Yo sigo bajo proceso. La investigación está abierta aun cuando se ha demostrado desde un principio que no había delito que se hubiese cometido.

Cuando íbamos caminando en el Eje Central llegando hasta Cinco de Mayo un señor se cae. Se iba con unas bolsas y cuando está tirado en el suelo un grupo de granaderos se rompen formación y corren directamente a patearlo y golpearlo con sus escudos. Mi novia Ana Lilia corre para decirles que no lo golpean y en este momento veo como los policías empiezan a irse sobre ella. En ese momento yo corro para protegerla. Corro y me pongo en medio para detener los golpes que le estaban dando y en algún momento llegan más granaderos, me jalan, me encapsulan, y me golpean alrededor de dos minutos entre más de treinta granaderos, y me siguen pateando en el suelo. A mi novia también la golpean y la toquetean. Y mi otra amiga, ella se queda atrás, pero la taclean, la agarran y la suben al camión.

Mi novia estuvo dos días en el Ministerio Público en las galeras y nuestra amiga Rita y yo estuvimos 27 días, ella en el penal Santa Marta y yo en el Reclusorio Norte. Todo el proceso fue lleno de arbitrariedades, lleno de golpes e insultos. Y cuando nos trasladaron al Reclusorio era como si fuéramos los peores narcotraficantes del mundo, con un convoy de carros y patrullas policiales. Y cuando llegamos a la cárcel, los custodios del personal penitenciario nos bajan, nos desnudan a las 6 de la mañana en un corredor. A algunos de los compañeros les hacen hacer ejercicios desnudos. Nos dan la ropa, la ponemos y nos llevan corriendo para que nos hagan el examen médico, pero cuando nos llevan corriendo por los pasillos, están formados todos los custodios y nos van golpeando en el camino. A algunos de los compañeros los tiran, los patean, les ponen golpes en la cabeza, en el estómago. A mí me golpearon solo en el estómago.

No es sólo esto. Más bien es como ese negocio o ese sistema es para mantenernos callados para poder comercializar todo. Estos centros, más que adaptación son centros de exclusión social y el mensaje que conllevan a la sociedad es que si dices algo, te excluyo, te aíslo, te extermino. Así funciona todo eso. Nos van callando si no queremos trabajar para ellos de las maneras más indignas. No aceptamos todo eso y no aceptamos las detenciones que siguen haciendo, el trato a los presos. Exigimos su libertad. Por eso estamos marchando hoy.

ANA LILIA

Me llamo Ana Lilia y hace un año acudí a la marcha contra la imposición de Peña Nieto con mi amiga Rita y mi novio Obed. Hubo conflictos en San Lázaro. Nosotros no llegamos ahí. Llegamos al Centro por Metro Allende y luego caminamos hacia Palma. Había un encapsulamiento de tres personas, de dos chicos y una chica que parecían ser menores de edad y que parecían haber sido golpeados. Nos quedamos ahí. Hicimos presión. Los compañeros salieron y en este momento cambiamos nuestro rumbo ya que todo el Zócalo estaba cercado. Caminamos sobre Tacuba, llegamos al Eje Central y cuando estábamos frente a Bellas Artes nos percatamos que había camiones de militares.

Entonces caminamos hacia Madero y cuando llegamos a Cinco de Mayo nos percatamos que había una valla de granaderos. Nos quedamos ahí cuando vimos a alguien caerse. Los granaderos en ese momento rompen fila y los empiezan a patear con esas botas enormes en la cara, sin respetar. Después supimos que era Roberto Fabian, una persona en situación de calle que en ese momento traía bolsas de mercancía. Lo único que hace es agarrar sus bolsas, tal vez pensando que podían robarlo, y en ese momento nos lanzamos a primera fila como hubiera hecho cualquier persona con sensibilidad, para gritar que lo dejaran. Eso no pasó. Lo golpearon y cuando nos acercamos, nos agarran, me rodean como 20 granaderos, me golpean, me jalan, me violentan sexualmente, me tocan a los genitales y senos. A mi compañero quien intenta ayudarme, lo rodean como 60 granaderos, lo golpean con piedras en la cabeza. Un granadero me agarra el cabello.

Estoy con muchos sentimientos pero volteo y alcanza a ver a Rita que iba corriendo. La taclea un granadero. Rita es muy muy delgada, es pequeña también como yo. Y luego la pasan a otro granadero que a su vez la pasa a la granadera que es justo la que se ve en esa foto emblemática de Rita que la lleva del cuello.

Y en ese momento miro con extrañeza a todos, porque había personas que nos miraban con ese sentimiento de “no te acerques” ¿no? Pero ellos veían que no estábamos haciendo nada, que no teníamos nada en la mochila más que cuadernos, un agua. Entonces yo regreso para ver hasta dónde se van. Me asomo a la perrera y le pregunto a un granadero por qué se los llevan, qué hicieron, a dónde se los llevan. Ante este cuestionamiento, un granadero me dice “Pues, ¿qué quieres perra? ¿Quieres que te meta?” Pues en realidad creo que por mi sentimiento hacia Rita y hacia Obed, pensé que sería injusto dejarlos solos y acerqué las manos y me meten. Es cuando me jalan.

En la perrera están los compañeros apilados uno encima de otro. Esto me da terror. Me da mucho sentimiento porque recuerdo los testimonios de Atenco. Entonces me aviento encima de los compañeros. Me empiezan a golpear, y es cuando veo que Obed se jala de donde estaba, se avienta sobre mí y pues me mira llorando ¿no? y creo que ese momento era importante porque está pasando algo muy cabrón justo por las ideas que teníamos pero estamos juntos. Entonces él se me avienta. Yo estoy encima de los compañeros. Alguien llega y dice “esa es mujer, quítala de ahí”. Entonces me jalan, me llevan a la parte trasera que es donde encuentro a Rita. Éramos las únicas mujeres en ese camión. Un compañero venía con la cabeza rota.

El ambiente era de desconcierto, justo por que aparte del amedrentamiento verbal que era muy fuerte y que era “ya chingaron, los vamos a desaparecer por cabrones”. Los compañeros estaban asustados. No nos podíamos asomar. “Que nadie nos vea, cabrones, bájense”. Justo este tipo de cosas fue lo que nos generó más desconcierto. Yo traía una mandarina e hice que se la comía. Saqué me celular y le hablé a una amiga y empecé a intentar entablar diálogo con un granadero. Tal vez él sentía que tenía a una hija, a una hermana, a una compañera, y a Rita y a mí nos dice, “No muchachas, no se pongan muy contestatarias porque estos cabrones, pues tenemos indicaciones. No se preocupen, vamos a llegar al MP 50.”
Entonces cuando llegamos al MP a nosotras ni nos meten con las otras compañeras detenidas en Filomena Mata. Nos apartan. Todo el tiempo nos tomaron un chingo de fotos. Teníamos que dar mínimo cinco veces todos nuestros datos. Muchas personas tomaron fotos. Ni siquiera dijeron quienes eran. Nos pasaron por las galeras. Teníamos sed. No pudimos hablar con nuestro abogado. La primera vez que vimos a nuestro abogado fue en declaración. Cualquier que pasaba ahí te podría representar. Ni siquiera tenías tiempo para decirle que había pasado. Tenías que declarar en ese momento. Muchas de las compañeras estábamos en nuestros días. Ni siquiera tuvimos derecho a tener un baño chido. A nuestros familiares no se les avisó y sólo pudimos hablar una vez y si no te contestaban te chingabas.

En el MP en las galeras fue el primer contacto que tuvimos con las hermanas y nos levantó el ánimo ¿no? Como reivindicar el hecho de si estábamos ahí no fue ningún pinche delito ¿no? Porque creo que todo este sistema de intimidación en algún momento hacía dudar alguna o alguno. Pero el ánimo iba en el otro sentido, en decir “Cámara, no tuviste ningún error. Tú no estás mal. No hiciste nada.”

Nunca tuvimos acceso a conocer el delito hasta que nos querían tomar la huella y las fotos, que es ilegal. Tú tienes derecho a negarte, incluso deberías de haber conocido tu delito primero. No lo conocimos hasta que nos dieron esa hoja que es muy conocida con tu foto, nombre y delito. Hasta ese momento no supimos de qué nos acusaban. Muchos nos negamos. Nos dejaron a un lado.

Creo que el momento más culero en la galera para mí fue cuando nos separaron. Rita Nerí era enfermera y yo socióloga. Entonces ella confiaba en mis análisis. Entonces ahí estaba la socióloga diciendo “No nos vamos a quedar porque el costo político bla bla bla, estamos en la Ciudad de México, vanguardia, progresista, el gobierno democrática. Los costos son muy altos para que este pase, Rita. Vamos a salir. Tranquila.”

Pero se agotó el tiempo de las 48 horas. Algo tenía que pasar. No podíamos quedarnos ahí. Cuando nos sacan y nos vuelven a meter, no nos meten en las galeras donde estábamos. A mí no me meten con Rita. Nos meten a muchas en una galera, éramos las que íbamos a salir. Veo la preocupación de Rita y le digo, “No te preocupes, tal ves te llaman”. Pues le llaman, pero para llevarla al Reclusorio. Cuando Rita ya se va, me preocupa mucho.

Vi a un compañero de la facultad y me dice “Nos tienen que dejar libres. Somos estudiantes. Somos de la UNAM”. Luego busco a Obed y después lo veo formado. Nuestra manera de comunicarnos era gritar, y todos nos apoyábamos. Yo siempre gritaba, “¡Obed!” pero esta vez no me contestó. Entonces ya supe que ni Rita ni Obed iban a salir. Yo sí.

Creo que la forma en la que salgo es uno de los motores fundamentales para que yo me quede ¿no? Porque cuando salgo, hay familiares ahí, y a los familiares les habían dicho que todos iban a salir ese día. Entonces yo soy la última en salir. Yo le pregunto a un señor a dónde se los llevaron los demás y no me quiso contestar, pero luego se me acerca y me dice “Ya se los llevaron al Reclusorio”. Luego cuando salgo a la primera que vi era la mamá de Alejandro Lugo y ella ve los moretones que yo traía en los brazos y ella empieza a llorar y se enoja. Luego alguien me pregunta “¿Cuántos van a salir?” Y les digo “Nadie”. Y los familiares de Neri me dicen “No es cierto. Nos dijeron que ella iba a salir”. Y les digo “No, no hay nadie”. Y entonces es cuando estoy ahí con las reacciones de los familiares, sabiendo que ya se los habían llevado al Reclusorio. Y sus reacciones me parten el alma ¿no? porque justo yo estaba con ellos. Sentí que mi tarea era decirles que anímicamente están bien, que saben que son inocentes y que somos varios, que sus hijos no están solos.

Marchar hoy era justo un compromiso muy ético. Creo que el apoyo para nosotros era muy grande. Habíamos pensado que esta ciudad era diferente a otras partes del país donde sí pasan este tipo de cosas todo el tiempo, pero aquí no. Ya vimos que no es así. El movimiento 132 era muy joven y no sabía como reaccionar, entonces las personas que se solidarizaron con nosotros ya eran activistas. Ese día hirieron al maestro Kuy. Y Teo está desaparecido. Pienso mucho en Luna Flores y los otros presos políticos. Y un chingo de personas están tan lastimadas que hoy no salieron a marchar, y no han salido. Entonces yo creo que más que mostrar algo políticamente a Mancera o al gobierno federal, es una reivindicación muy necesaria. En el ambiente represivo en que nos encontramos, creo que es un mensaje para nosotros ¿no? Que aquí seguimos y vamos a seguir.

ALEJANDRO

Me llamo Alejandro Lugo Morán y fui detenido y consignado al Reclusorio Norte por las marchas del 1 de diciembre del 2012. Hoy estamos conmemorando un año de la represión por parte de la Ciudad de México. Estamos exigiendo la libertad de las demás personas detenidos a lo largo de este año. Actualmente tenemos diez compañeros en los reclusorios de la ciudad – ocho en el Reclusorio Norte, una compañera más en Santa Martha, y otro compañero más en el Reclusorio Oriente. Bueno, en teoría. A la compañera Luna se le trasladó ayer a Tepepan al área médica de la cárcel femenil de Tepepan. Mario González ya tiene dos semanas en la misma área médica. Él tiene casi dos meses en huelga de hambre. Luna es una mujer de 47 años, diabética. Estamos exigiendo la libertad de ellos.

El viernes se abre una posibilidad de liberar a los compañeros. A mí se me dicta sentencia. Es la primera sentencia por el caso del 1 de diciembre del juzgado 47. Hay consignas al tribunal para que los casos se resuelvan en los últimos días. Tenían hasta el primero de diciembre para resolver sobre mí y lo resolvieron hace dos días, el último día hábil. La sentencia fue absolutoria. Pueden apelarla pero, bueno, pero esperemos que los criterios que se han ocupado para esta sentencia nos sirvan para sacar a los demás compañeros.

El modelo de detención sigue siendo el mismo. Tratos Ilegales, arbitrarios, tortura, violencia sin pruebas contundentes para tenerlos en cárcel. De hecho ahora son menos pruebas que el año pasado. No hay videos. El sistema de cámaras de seguridad no proporciona los videos. Alegan que ya los borraron. Y bueno, no hay más pruebas que acusaciones de policías, que incluso se ha mostrado en los dichos de la juez del juzgado 47 de lo penal que las declaraciones de los policías son inverosímiles y que nunca han constatado los hechos.

No es secreto a nivel mundial la falta de impartición de justicia en México y la condición al interior de las cárceles. Me sigue llamando mucho la atención el como ahora quieren cimentar todo este sistema de represión desde la calle—hace un rato en la marcha lo veíamos. Tanta policía nos iba rodeando. Y esta semana el jefe de gobierno de la Ciudad de México oficializa a los policías vestidos de civil o disfrazados de civiles. Si bien es algo que hemos visto todo este año, y lo han negado, ahora dijo que sí, que iban a tener un despliegue importante de estos elementos de la Secretaría de Seguridad Pública y policías de investigación, es decir, de la Procuraduría.

Al final de cuentas, aunque el sistema de justicia trabaja por consigna, de todas maneras, no han podido hacernos daño más grave a todas las personas que nos han detenido este año, 250 más o menos, porque hacen mal las averiguaciones. Nunca declaran los policías en dónde se nos detiene, porque dicen que fue en un lugar y nos detienen en otro lugar. Cuando se presentan los videos que siempre aportamos de defensa, pues por lo menos les conviene atinar en sus declaraciones donde fuimos detenidos ¿no? Pero siempre declaran falsedades. Entonces un motivo para armar todo esto con los policías de investigación puede ser que buscan tener más argumentos para reprimir, para detener a más gente.

Quiero agradecer a todos su apoyo. Sin el apoyo de la gente de derechos humanos y gente solidaria, asambleas, colectivos, medios libres, esta libertad hubiera sido más difícil. Durante todo el año nos hemos visto en marchas, en mítines, pero hoy vamos a convivir un rato si es que no hay detenidos, que hoy no sea el día de la reincidencia.


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