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Acto por la libertad del preso político Álvaro Sebastián Ramírez

Miércoles 31 de octubre de 2012

Acto por la libertad del preso político Álvaro Sebastián Ramírez

x carolina

En el marco de la Jornada Internacional en Contra de la Prisión Política y por la Libertad de Álvaro Sebastián Ramírez, se realizó un acto político-cultural en la explanada de Bellas Artes el sábado 27 de octubre. Organizado por la Cruz Negra Anarquista de México y la Red contra la Represión y por la Solidaridad, el acto destacó la presencia de presas y presos políticos en el país y la importancia de la solidaridad para ganar su libertad.

Se escuchó una llamada telefónica de Álvaro Sebastián Ramírez en la cual saludó a todas las personas presentes en el acto y agradeció su solidaridad. También se escuchó un mensaje suyo grabado anteriormente.

Como muchos otros presos políticos, Álvaro es un luchador social que ha trabajado para “transformar las condiciones de injusticia, violencia, pobreza, analfabetismo, discriminación y despojo que prevalecen en el país y en el mundo”. Durante 16 años, ha sido preso por su lucha social y organizativa en la Región Loxicha de Oaxaca. Ahora se encuentra en la Penitenciaria Central de Ixcotel, sentenciado a 29 años de prisión por los delitos de homicidio, terrorismo, conspiración, rebelión y acopio de armas. Otros zapotecos xiches de esta región de pobreza y marginación quienes han quedado en prisión durante todos estos años son Zacarías García López, Justino Hernández José, Eleuterio Hernández García, Agustín Luna Valencia, Abraham García Ramírez y Fortino Enríquez Hernández.

Adherente a La Otra Campaña, Álvaro Sebastián Ramírez era maestro desde 1977 hasta 1986 y regidor de educación en San Agustín Loxicha. En su mensaje grabado, dice que las comunidades en la región “no contaban con los servicios más elementales, como centros de salud, luz eléctrica, aulas escolares y agua potable”. Explica que “es por eso que empezamos a organizarnos de manera civil y pacífica pueblo por pueblo”.

Después del ataque militar del Ejército Popular Revolucionario (EPR) contra instalaciones policiacas y militares en el municipio de Santa María Huatulco el 29 de agosto de 1996, la Región Loxicha sufrió la militarización y paramilitarización y la imposición de un estado de sitio. “Las comunidades han sido objeto de detenciones extrajudiciales masivas, cateos ilegales, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, tortura, abusos sexuales, hostigamiento, amenazas de muerte, procesos penales irregulares y otras violaciones a los derechos humanos”.

En su testimonio grabado, dice Álvaro que él fue secuestrado “entre 10:00 y 10:30 de la mañana del día lunes 15 de diciembre de 1997 por el grupo especial de la Policía Judicial del Estado”. Durante once días fue desaparecido y torturado física y psicológicamente, “sometido a tratos crueles, indignantes y humillantes”.

“El motivo de las torturas fue para que yo aceptara ser integrante del Ejército Popular Revolucionario (EPR), que aceptara tener el grado de mayor dentro del grupo armado. Me golpearon para que yo dijera a partir de cuándo me integré en la clandestinidad, que les dijera cuáles han sido mis actividades dentro del grupo armado, que les dijera quiénes de mis paisanos y profesores oaxaqueños pertenecen al EPR”.

Álvaro no les dio esta información, pero bajo tortura, fue obligado a incriminarse, firmando y poniendo sus huellas digitales en más de cien hojas en blanco. Dice: “Mi caso no ha sido el único en que el Estado …, bajo secuestro y tortura obligaron a más de un centenar de indígenas zapotecos de la Región Loxicha a auto culparse de los delitos que jamás cometieron…”

Después de un largo proceso legal lleno de irregularidades, Álvaro interpuso un amparo directo para ganar su libertad en octubre del año 2010. Dice: "Si el Estado mexicano me encarceló y condenó por rebelde, me tiene que dejar en libertad porque como rebelde no soy imputable de los homicidios y lesiones cometidos en un acto de combate". Cabe señalar que éste es básicamente el mismo argumento con el que los ex guerrilleros Jacobo Silva Nogales y Gloria Arena Agís ganaron su libertad en el 2009.

A partir del 2010, la campaña por la libertad de Álvaro Sebastián Ramírez ha atraído bastante solidaridad internacional, y se considera que una victoria en su caso también podría beneficiar a los demás presos políticos de la Región Loxicha.

En el acto político cultural en la explanada de Bellas Artes, el moderador Jaime también enfatizó los casos de otros presos políticos de La Otra Campaña, incluyendo Alberto Patishtán. Afirmó que “el encierro es terrible y las condiciones en un penal de máxima seguridad son aún peor. Y es ahí donde mandaron a Alberto Patishtán, esperando que con esta acción se doblegara y terminara la organización. Pero el Profe no paró. Se lanzaron muchas campañas y afortunadamente el día de hoy, el profesor Alberto Patishtán está de regreso en el penal # 5 de San Cristobal de las Casas. Está de regreso en su tierra. Ahora queda la tarea de seguir organizándonos para conseguir su libertad”.

“Para nosotros, este tipo de actos que estamos realizando en espacios públicos es lo menos que podemos hacer, juntos con los compañeros. No es que nosotros y nosotras estamos luchando por ellos. Estamos luchando por su libertad. Estamos luchando junto con ellos. Muchas veces el gran motor por su libertad viene desde las cárceles. Es ahí donde está el corazón de esta lucha. Es ahí donde está la raíz, y la raíz también de un mundo nuevo, en la lucha, en la entereza, en la dignidad, y en la esperanza de la libertad de las presas y los presos políticos de México y el mundo”.

También se comentó que con el esfuerzo de las y los presas y con campañas de solidaridad, se ha logrado la libertad de muchos presos políticos. Estos incluyen decenas de presos de las organizaciones de La Voz del Amate y los Solidarios del Amate en Chiapas, Victor Herrera Govea en el DF y todos los presos de Atenco, algunos de los cuales el Estados pretendió mantener en prisión durante 30, 67 o hasta 112 años.

El compañero Ivan, habló desde su experiencia personal de la importancia de la solidaridad para los presos de Atenco. Cuando la embestida represiva ordenada por el gobierno federal, estatal y municipal se desató contra la comunidad de San Salvador Atenco el 3 de mayo de 2006, Iván fue uno de los integrantes de La Otra Campaña que acudió al pueblo para que los compañeros no estuvieran solos, sabiendo que cuando las luchas se aíslan, son más propensas a ser derrotadas.

Después de ser torturados y llevados al penal de Santiaguito, las y los presos se dieron cuenta de que habían empezado a llegar familiares, compañeros y compañeras a levantar el plantón afuera de la prisión. Les enviaron mensajes y fueron a gritarles a las 3 de la mañana con el mensaje de “no están solos”. También les pasaron cartas y fotos, llevándoles la noticia de que la gente se estaba movilizando en la Ciudad de México y en diferentes partes del país y del mundo. Aunque sabían en teoría que no estaban solos, estos actos lo reafirmaron y les dieron fortaleza.

Dijo Iván: “En el momento que empezamos a escuchar los gritos afuera del penal, reafirmamos por qué estábamos adentro. Y no nos importaba cuánto tiempo estaríamos ahí porque había valido la pena. Nosotros habíamos ido por solidaridad. Habíamos ido porque éramos parte de un movimiento que pretende cambiar nuestra realidad, entonces sabíamos que valía la pena. Y sabiendo esto, uno se levanta y no se deja agotar. Aunque la cárcel está hecha para que te quiebres, sabiendo que hay solidaridad, te puedes mantener de pie y luchar, no sólo por tu libertad, sino por los objetivos que tenías antes de ir a la cárcel. Después, cuando empezamos a salir de la prisión, sabíamos que era debido a esa solidaridad. La gente durante cuatro años no se calló aún cuando dictaron las sentencias y dijeron que muchos iban a quedarse adentro durante décadas. Cuando nosotros salimos, lo menos que pudimos hacer era sumarnos a los esfuerzos de solidaridad con los compañeros que habían quedado adentro. Esto es bien importante para un movimiento, porque un movimiento que se olvida de sus presos es un movimiento condenado a fracasar”.

“En el caso de Álvaro, la solidaridad también es muy importante aunque es un caso diferente. Durante mucho tiempo él estuvo muy aislado. Durante mucho tiempo el caso Loxicha estuvo muy abandonado. Sin embargo, hoy estamos intentando alzar la voz por Álvaro y los presos Loxichas. No podemos olvidarlos. No podemos dejarlos adentro. Tenemos que seguir luchando, sí por cambiar nuestra realidad, sí por lograr ser dueños de nuestra vida, sí por la libertad de los compañeros”.


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